Manresa: precariedad, donaciones
royecto. En palabras del presidente del club, Josep Vives, el club impulsa esta iniciativa porque necesita recursos para seguir compitiendo en la élite.
Precisamente ese propósito declarado por Vives es el motivo por el que creo que el proyecto no llegará a buen puerto. Veamos: las arcas del Manresa están vacías, no hay dinero. Assignia, el patrocinador principal de la entidad, les ha dejado. En lo deportivo, el club se encuentra en puestos de descenso (4 victorias, 19 derrotas, de las cuales 7 han sido por menos de 7 puntos), hecho que no invita a ir al campo, comprar entradas, invertir en un proyecto poco sólido hoy día, aún más en la coyuntura actual de crisis. Además, dos lesiones de importancia y larga duración, las de Javi Rodríguez y Charles Ramsden invitan al pesimismo.
Y en este contexto, con dos jugadores menos y fichando a dos bases de LEB (comprensible dada la debilidad económica del club y con el plazo de fichajes de jugadores ACB expirado el pasado 31 de diciembre), el club confía, al menos públicamente, en que 40.000 euros bastarán para seguir en la élite. No lo creo. 40.000 euros son tan insuficientes como difíciles de conseguir. Y ojalá me equivoque, ojalá dentro de 36 días alguien me diga: “te equivocaste, bocazas”. Pero, por el momento, esos 40.000 euros son un parche. Un parche, insisto, que costará conseguir.
Futuro
En el mejor de los casos, de conseguir esos 40.000 euros en 40 días, el club aún debe sumar victorias para alejarse de los puestos de descenso y encontrar alternativas de financiación a medio-largo plazo. Sin una ampliación de capital o la llegada de nuevos patrocinadores, la continuidad del club en ACB acontece complicada.
Por otro lado, en los últimos años el club ha perdido capital humano: Rodrigo San Miguel, Micah Downs, Dustin Doellman o Sergii Gladyr son algunos de los nombres que me vienen a la cabeza. No sería de extrañar que a los actuales referentes del club manresano, Adam Hanga y Troy DeVries, les salieran muchas novias el próximo verano. Es algo a lo que se enfrenan cada temporada los equipos de presupuesto humilde que rastrean el mercado, calan a los jugadores, los fichan, rinden y luego echan a volar. Y por supuesto, eso perjudica la continuidad de un grupo cuyos pilares se sustentan en estos jugadores. El club debe sacar rentabilidad económica de estos jugadores. DeVries, por ejemplo, finaliza contrato en 2 temporadas. Hanga, joven talento, finaliza contrato este año, pero el club podría prorrogarle por dos temporadas más.
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